Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.
01/01/2007
Comida...
- Lo que en España llamamos ensalada rusa, en Rusia la llaman ensalada francesa.
- ¿Y en Francia?
- Ensalada americana
- ¿y en américa?
- No lo sé.
- ¿Y cómo la llaman en Alemania?
- Allí sólo tienen ensalada de patata... pero está de buena....
08/01/2007
Numbers
- ¡Qué estrés! - dice ella.
- Un número - le contestan.
- ¡El Cinco! - responde ella con rapidez.
- Por el... da igual. No lo digo.
12/01/2007
Luis Piedrahita dijo...
Hay dos tipos de países:
Los que tienen más pies que zapatos y los que tienen más zapatos que pies.
17/01/2007
Y luego dicen que los informáticos estamos locos...
- Subiendo las escaleras he visto dos carteles. El primero era sobre donación de óvulos y esperma. El segundo era un "curso de seducción".


- Claro, han dicho, ¿dónde podemos empezar? Donde haya más clientes potenciales. ¿Dónde hay menos tías? En informática.
- Lección 1: esto es una chica.
- ¡Mmmm! ¡Qué buena interfaz!
- ¿Acepta ampliaciones?
- ¡Pues dicen que han decodificado a las mujeres!
- ¿Con qué algoritmo?
- Prueba y error, supongo.
23/01/2007
Viajar con amigos
Estás en esa fase de la vida en la que cuando quieres viajar con amigos te encuentras con un problema difídil de resolver: ¿qué fechas son buenas? La razón es simple: algunos están trabajando y otros estudiando, con lo que estás en una situación que se resume así:
Cuando estudias tienes el tiempo pero no tienes el dinero.
Cuando trabajas tienes el dinero pero no el tiempo.
Y si tienes un contrato ETT sin vacaciones, es más verdad todavía
La solución reside en no ser muy ambicioso con el destino. ejemplos:
1: sí, sí, vámonos a Tokyo el sábado y volvemos el domingo!
2: Yo para ir ahí al lado me quedo en casa.
26/01/2007
Laberinto
Un hombre un tanto andrajoso se paró frente a mí, con su nariz a unos centímetros de la mía, entrecerró los ojos y se quedó así unos segundos. Fueron los más largos de mi vida. De repente, cambió su expresión de inquisidora a feliz con una sonrisa llena de agujeros, pero no se movió de donde estaba.
- Estaba seguro de que eras tú. No podías engañarme. Al principio, pensé que eras uno de esos héroes o peor, un turista - dijo escupiendo la palabra -. Como si por estar sólo de visita no pudiera pasarles nada. Pero yo sabía la verdad. Lo vi en tus ojos.
Era incapaz de hablar. El hombre seguía sonriendo, quizá esperando una respuesta, pero yo sólo podía pensar por qué me encontraba allí. Al instante recordé el sueño que me había traído y supe qué debía contestar:
- eee, gracias,...mmm... Murray.
El hombre ensanchó aun más su sonrisa, dio un paso atrás y habló:
- Bienvenido, Señor del Laberinto. Que tu futuro sea confuso y nunca llegues a tu destino.
Tras esto entré en mi nuevo hogar. Ya he encontrado la salida dos veces, pero, por suerte, siempre consigo perderme. ¿Qué gracia tendría, si no, vivir en un laberinto?